sábado, 12 de diciembre de 2009

Solo entiende mi locura quien comparte mi pasión...


"¡Llegaron los jugadores… llegaron los jugadores!" grita un fanático de Cruz Azul de unos veinte años que no para de saltar y de mover su cabeza con un gorro azul y blanco…

Faltan menos de 2 horas para que comience el partido. Debajo de las tribunas del inmenso Estadio Azul, alrededor de quinientos policías forman un cordón humano que al llegar la gente se abre de par en par como un portón que se acciona hacia la base de la tribuna. En una fila de cinco o seis, las personas avanzan en silencio y se comunican por señas formando un trenecito humano…

Ingresan al estadio, antes de la aparición de los jugadores… encabezo el grupo de la vieja guardia, sí, el de aquellos personajes que vivieron los años dorados de La Maquina, muchos de ellos me conocen y a muchos de ellos los conozco, con el paso de los años se ven aún más viejos, pero siguen conservando ese amor por los colores…

Todavía no aparecen los jugadores sobre la cancha, los líderes de La Sangre entran por aquella cabecera local. Desde esta parte del estadio se percibe un gran alboroto por los chicos que intentan estar cerca de ellos, para su mala suerte, la gente cercana no se los permite. Es la hinchada de Cruz Azul…todos los miradores apuntan hacia ella.

Cuando entra la barra, con los más conocidos por el frente… se detienen en un extremo de la parte bajo de la tribuna y, detrás suyo, el trenecito se frena de inmediato, entran los bombos y las banderas…
En la tribuna de enfrente resaltan las rayas azul marino que identifican al Monterrey... sus cantos no se escuchan, por lo menos hasta este rincón del estadio.
Faltan diez minutos para que los equipos salgan a la cancha, casi nadie se mueve de su lugar, el Monterrey aparece en la cancha, la tribuna de enfrente estalla en algarabía con papelitos que arrojan los hinchas para recibir al equipo...

Un personaje del grueso de La Sangre da una señal con su brazo y comienzan a sonar los bombos que cargan otros diez fieles seguidores… de inmediato se forma el mismo trenecito humano, ahora saltan y saltan de uno al otro lado, los bombos de casi un metro de diámetro resonando con tanta fuerza que retumban en el pecho de quienes están mas cerca. Sí, era yo quien daba esa señal, cómo en los viejos tiempos...

¡VAMOS CRUZ AZUL!
La historia del partido esta en tus manos, levantate y anda...

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