
El tiempo pasa, los años se quedan y la sabiduría crece. Hoy se cumplen 93 años desde que Ignacio Trelles, “Don Nacho” para todo el futbol mexicano, vio la luz por primera vez allá en Guadalajara.
Tuve la fortuna de conocerlo en el año 2004, cuando visitaba las instalaciones de “La Noria”, el lugar de entrenamiento de Cruz Azul. Lo veía a lo lejos, de pie, platicando con un miembro del cuerpo técnico de aquel entonces.
Nacho Trelles es una leyenda viva, un sinónimo de futbol. Para hablar con él no hay que preguntar mucho, es mejor escuchar y saborear sus palabras.
Hace unas semanas tuve la dicha de volverlo a ver en un evento deportivo realizado en el Hipódromo de las Américas, el paso de los años le ha cobrado factura, pero sigue con la misma alegría de siempre. Humilde, sencillo, así es él.
La única diferencia de aquel primer encuentro que tuve con él, es que ahora lo acompaña una silla de ruedas, pero sus conocimientos siguen intactos.
Se me enchina la piel al hablar de Don Nacho, no lo vi dirigir a un equipo, pero mis viejos me cuentan que fué uno de los mejores.
Escribió uno de los capítulos más sagrados y queridos en Cruz Azul, creandole una identidad y sobre todo ganando títulos.
Hoy la historia en el club es distinta, pero estoy seguro que si algo haría feliz a Don Nacho, sería ver a su Cruz Azul campeón otra vez.
¡Feliz cumpleaños maestro!
Humildemente te recuerdo.
"Cruz Azul es el equipo al que más significancia le he encontrado. Fueron siete años de entrenador, más diez como asesor de fuerzas básicas. Ya son 17 años de estar ahí. Significa mucho". Nacho Trelles


